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Audiodescripción ONCE 2014
Frozen, año 2013, animación en color, autorizada para todos los públicos.
Al atardecer, fuegos artificiales estallan en torno al iluminado castillo de Cenicienta,
edificado sobre las dos riberas de un río que serpentea por un fértil valle.
La estela blanca de un cohete, lanzado desde tierra a la derecha de la imagen, dibuja una semicircunferencia que enmarca el castillo.
El ratón Mickey silba y bailotea mientras maneja el timón de un barco.
Walt Disney Animation Studios
Cristales de hielo en forma de estrella plana de seis puntas flotan en el aire.
La estrella de hielo en forma de estrella plana de seis puntas flota en el aire.
La estrella de hielo en forma de estrella plana de seis puntas flotan en el aire.
La estrella de hielo en forma de estrella plana de seis puntas flotan en el aire.
La estrella de hielo en forma de estrella plana de seis puntas flotan en el aire.
La estrella de hielo en forma de estrella plana de seis puntas flotan en el aire.
La estrella de hielo en forma de estrella plana de seis puntas flotan en el aire.
Clava una sierra en el hielo y lo corta.
Otros cinco hombres cortan a su lado.
El frío aire invernal y la lluvia de montaña.
Llegan más hombres.
Nació esta fuerza con los alas tan hermosa como extraña.
Cerrar y cortar sin parar los bloques de hielo.
No hay tiempo para amontonar ni un momento descansar.
Un golpeas de edad y su corazón quebrar.
¡A cortar! ¡Vámonos!
Cortan y trocean bloques de hielo.
Un niño los ayuda.
Hermoso, poderoso, peligroso, frío.
Hay una magia muy fuerte en él.
Más fuerte que un hombre, más fuerte que diez.
Más fuerte incluso que fiel.
Al niño se le cae un bloque.
El frío aire invernal y la lluvia de montaña.
Nació esta fuerza con los alas tan hermosa como extraña.
Cerrar y cortar sin parar los bloques de hielo.
Amontonar y un momento descansar.
Un golpeas de edad y su corazón quebrar.
El niño carga un bloque de hielo en un pequeño trineo.
¡Vamos a ver!
Una cría de reno tira del trineo.
Siguen a los hombres.
La aurora boreal brilla en el cielo nocturno.
Un castillo se levanta en la orilla del mar al pie de grandes acantilados.
En una lujosa habitación, una niña rubia duerme acostada en una cama con dosel.
Otra niña sube a la cama.
¡Elsa!
Despierta, despierta, despierta.
Ana, vuélvete a dormir.
No puedo, Elsa.
El cielo está despierto y yo estoy despierta.
Así que tenemos que jugar.
Pues, juega tú sola.
La tiró de la cama.
Ana queda pensativa.
Sube a la cama.
¿Hacemos un muñeco de nieve?
Elsa sonríe.
¡Venga, vamos, vamos, vamos, vamos!
Entran corriendo en un gran salón.
¡Venga, vamos, vamos, vamos, vamos!
¡Haz la magia!
¡Elsa, haz la magia!
Aparece una brillante bola de nieve entre las manos de Elsa.
¡Hala!
¿Preparada?
Elsa lanza la bola al techo.
Estalla y nieva.
¡Es increíble!
Ana corre bajo los copos de nieve.
¡Fíjate!
Elsa da un pisotón y el suelo se congela.
Montan un muñeco de nieve.
Elsa se pone detrás de él mientras Ana la mira.
¡Soy Olaf y adoro!
¡Los abrazos calentitos!
¡Te quiero, Olaf!
Elsa abraza al muñeco.
Patinan con él.
¡Hola!
Caen por una rampa.
¡Supersalto!
Elsa dispara rayos y crecen montones de nieve.
¡Atención!
¡Atlántame!
¡Otra vez!
¡Espera!
Ana corre por los montones.
¡Más despacio!
Elsa resbala y cae.
¡Ana!
Elsa dispara un rayo pero da a su hermana en la cara.
Ana cae desmayada.
¡Ana!
La abraza.
A Ana le sale un mechón blanco.
¡Mamá!
¡Mamá!
El suelo se cubre con más hielo.
¡No!
¡No!
El hielo cubre las paredes.
¡No!
¡Tranquila, Ana!
¡Estoy contigo!
Elsa, ¿pero qué has hecho?
¡Se te ha ido de las manos!
¡Has ido sin querer!
Lo siento, Ana.
Está helada.
Yo sé a dónde debemos ir.
El rey busca entre los viejos libros de una estantería.
Abre uno del que cae un mapa guardado entre las hojas.
Los reyes y las niñas se van montados a caballo.
El camino se congela tras ellos.
Pasan junto al niño del trineo tirado por la cría de Reno.
¿Hielo?
¡Te pisas, Ben!
Sigue a los reyes montado en el pequeño Sven.
¡Sven!
En el bosque, él y Sven espían a los reyes.
¡Por favor, ayúdenme!
Es... mi hija.
Grandes piedras ruedan acercándose a los reyes y las niñas.
Las piedras se ponen de pie.
Son trolls.
Es el rey.
Es el rey.
Es el rey.
¿Trolls?
Que no oigo nada.
Oh, qué cookies.
Os voy a adoptar.
Majestad.
Mira a Elsa.
¿Nació con poderes o es un hechizo?
Son de nacimiento.
Y están yendo a más.
Acercadla.
Toca a Anna.
Suerte que no ha sido en el corazón.
Porque el corazón no es tan sencillo de cambiar.
Pero la cabeza sí se puede modificar.
Haga lo que deba.
Recomiendo eliminar toda la magia.
Incluidos los recuerdos de la misma para estar seguros.
Pero tranquilos.
Recordará todo lo divertido.
Toca la cabeza a Anna.
Se pondrá bien.
Pero no recordará que tengo poderes.
Es lo mejor.
Escúchame, Elsa.
Tu poder seguirá creciendo.
Hay belleza en él.
Pero también hay un gran peligro.
Debes aprender a dominarlo.
El miedo será tu enemigo.
Varios fantasmas atacan su sombra.
No.
La protegeremos.
Aprenderá a controlarlo, seguro.
Hasta entonces, cerraremos las puertas.
Reduciremos el personal.
Limitaremos su contacto con otras personas.
Y ocultaremos sus poderes a todo el mundo.
Anna corre por su dormitorio.
Incluida Anna.
Elsa se va del dormitorio cerrando una puerta.
Anna queda cabizbaja.
Mira cómo nieva fuera a través de una ventana.
Anna.
Corre hacia la puerta.
¿Elsa?
Llama.
Hazme un muñeco de nieve.
Venga, vamos a jugar.
Ahora ya no te puedo ver.
No sé muy bien qué ha podido pasar.
Éramos inseparables.
Y ahora ya no.
No lo logro comprender.
Hazme un muñeco de nieve.
O lo que sea, me da igual.
Déjame, Anna.
Vale, adiós.
En su cuarto, Elsa toca una ventana y la congela.
Su padre le pone guantes.
Los guantes te ayudarán.
¿Lo ves?
No has de...
Sentir.
No han de saber.
Anna llama a su puerta.
Hazme un muñeco de nieve.
O ven en bici a montar.
¿Qué necesitas?
Que necesito compañía ya.
Porque a los cuadros ya les he empezado a hablar.
Ánimo, Juana.
Me siento un poco sola.
Y me aburro ya.
Mirando las horas pasar.
Mira un reloj de péndulo.
Elsa está en su cuarto con los reyes.
Tengo miedo.
Cada vez es más fuerte.
Será peor si te pones nerviosa.
Tranquilízate.
No, no me toques.
Por favor.
No quiero herirte.
Con quince años,
Anna mira la puerta del cuarto de Elsa y se va.
Abraza a sus padres.
Hasta dentro de dos semanas.
Luego Elsa está con los reyes.
Tenéis que iros.
No te va a pasar nada, Elsa.
Los reyes suben a un barco.
De noche navegan bajo una fuerte tormenta.
Una ola gigantesca hunde el barco.
En el castillo, dos hombres cubren un cuadro de los reyes con un velo negro.
En el campo, sacerdotes, soldados y varias personas están cabizbajos junto a dos grandes lápidas.
En el castillo, Anna se acerca a la puerta del cuarto de su hermana.
Elsa.
Sé que estás ahí dentro.
Todos preguntan dónde estás.
Dicen que intenté tener valor y ya no puedo más.
Déjame entrar.
Ya no nos queda nadie.
Solo tú y yo.
¿Y ahora qué va a pasar?
Se sienta en el suelo.
Hazme un muñeco de nieve.
Al otro lado de la puerta,
Elsa cierra los ojos sentada en el suelo.
La habitación está congelada.
Fuera, Anna baja la cabeza.
La imagen funde a negro.
Tres años después.
De día, un barco navega hacia una ciudad junto al castillo.
Hombres y mujeres con ropas de gala caminan por la pasarela del puerto.
¡Bienvenidos a Arendelle!
Oh, merci, monsieur.
Tenga cuidado, caballero.
Las puertas se abrirán pronto.
¿Por qué tengo que ponerme esto?
Porque la reina ya es mayor de edad.
Es el día de la coronación.
¿Y qué culpa tengo yo?
Varios hombres adornan la plaza.
Cerca, un joven que tiene una zanahoria en la mano está con un reno.
¿Qué quieres, Sven?
Dame algo de comer.
¿Cuál es la palabra mágica?
Por favor.
Comparte.
Comen la zanahoria.
Es increíble.
¡Por fin abrirán las puertas!
¡Y durante un día entero!
¡Deprisa, Percy!
Arendelle.
Nuestro socio comercial más misterioso.
Abre tus puertas para que pueda ver tus secretos y explotar tus riquezas.
¿Eso lo he dicho en alto?
Tengo unas ganas enormes de ver a la reina y a la princesa.
Estoy seguro de que son muy guapas.
Guapas, ¿no?
Preciosísimas.
Anna duerme en su habitación.
¡Princesa Anna!
¿Sí?
¡Princesa Anna!
¿Sí?
Siento despertaros, Alteza.
No, no, no.
¿A qué va?
¡Llóbalas despierta!
Apoya la cabeza sobre una mano.
¿Quién es?
Sigo siendo yo, Alteza.
Las puertas están a punto de abrirse.
Es hora de prepararse.
Sí, claro.
¿Prepararse para qué?
La coronación de vuestra hermana, Alteza.
La coloración de mi hermana.
Frente a ella hay un vestido.
¿Hoy es el día de la coronación?
Sale con el vestido puesto.
¡Hoy es la coronación!
Corre por el castillo.
La luz está entrando en el salón.
Por fin se ilumina cada rincón.
Y ahora saca la pastilla real.
Por estos salones deambulé.
Solaba que una y otra vez.
Ay, por fin las puertas se abrirán.
Y vendrán de todas partes.
Qué raro se me va.
Qué raro se me va a hacer.
Hay tantas cosas que quiero emprender.
Hoy por primera vez en años.
Habrá luz y música.
Por primera vez en años.
Bailaré hasta no poder más.
No sé si es emoción o gases.
Pero hay algo en mi interior.
Pues por primera vez en años.
Me late el corazón.
Voy a conocer a muchas personas.
Y si encuentro a la persona.
Vestido de cala llevaré.
Con pose estudiada esperaré.
Sofisticada y tierna a la vez.
Y de repente allí estará.
Un joven galán se acercará.
Y de los nervios me pondré a jugar.
Comer.
Y luego reiremos juntos.
Y hablaremos sin parar.
Como nunca pude imaginar.
Por primera vez en años.
Habrá magia y diversión.
Por primera vez en años.
Me emprestará alguien su atención.
Ya sé que es una locura.
Pensar en el amor.
Mas por primera vez en años.
Me late el corazón.
En su cuarto Elsa mira por la ventana a los invitados que se acercan al castillo.
No dejes que sepan de ti.
Que no entren siempre me dijo a mi.
Se quita los guantes.
No has de sentir.
No has de esconder.
Un paso en falso y se echará a perder.
Pero pronto pasará.
Que duro es esperar.
Que abran el portón de paz.
En paz.
Por primera vez en años.
No has de sentir.
No antes de soñar.
Que no entren siempre me dijo a mi.
Que esta ocasión es lo mejor.
No has de.
Para encontrar mi amor.
No has de sentir.
No antes de saber.
Mañana todo habrá acabado.
Solo tengo el día tuyo.
Pues por primera vez en años.
Por primera vez en años.
Por primera vez en años.
Por primera vez en años.
¡Me sobrará el corazón!
¡Me feeling my heart!
Tropieza con un calvario.
Cae en una barca que resbala hacia él agua.
El caballo la sujeta con una pata.
De delicious drink.
Lo siento te…te has hecho daño.
Hola, si no, właściwie estoy bien.
Seguro.
Sí, es que no iba mirando por donde andaba.
Pero estoy muy bien…
En realidad.
Ah, menos 서 algo malo.
El chico baja del caballo.
Pico baja del caballo, sube a la barca y le ofrece la mano.
Oh, eh... Príncipe Hans, de las Islas del Sur.
Oh, Princesa Ana, de Arendelle.
¿Princesa? ¿Alteza?
Príncipe y caballo saludan. La barca se inclina hacia el agua.
¡Hola! ¿Otra vez?
Caen.
¡Caramba!
¡Qué torpe! No digo que tú lo seas, yo soy la torpe.
Estás... Estás cañón.
¿Qué he dicho?
Os debo una disculpa por chocar contra la princesa de Arendelle...
...y por todo lo de después.
No, no, no, no pasa nada. Yo no soy tan princesa.
A ver, si chocases contra Elsa, sería...
¡Iy!
Ella aclaró.
Al caballo.
¡Hola!
Pero, por suerte, solo soy yo.
¿Solo vos?
Ana bajó de la barca.
Ella y el príncipe se miran fijamente.
Campanas. La coronación.
Yo... ¡Ay! Mejor me voy. Debo irme.
Mejor me voy.
Adiós.
El caballo saluda levantándose.
Una pata.
¡Oh, no!
La barca se cae al agua con Hans dentro.
Hans mira sonriente hacia el puerto.
Un coro actúa en una iglesia.
Los invitados ocupan dos filas de bancos.
En el altar, Elsa está frente a un obispo vestida con guantes y una larga capa morada.
A su lado, Ana saluda a Hans, que está entre el público junto a un hombre que duerme.
El obispo pone a Elsa una tiara de oro.
El obispo le ofrece un cetro y un orbez real.
Majestad, los guantes.
Ella se mira tensa las manos y se quita los guantes.
El obispo le ofrece un cetro y un orbez real.
Mira seria el cetro y el orbez.
El orbez real.
Los coge temblorosa y los muestra al público.
El cetro y el orbez se congelan un poco.
Elsa dejó los objetos y se puso los guantes.
De noche, varios músicos actúan en un gran salón del castillo.
Los invitados visten ropas de gala.
Algunas parejas bailan en el centro de la sala.
Paran de bailar.
La reina Elsa, de Arendelle.
Los invitados se inclinan.
La princesa Anna, de Arendelle.
Anna entra corriendo y saluda a los invitados.
El mayordomo se acerca a ella.
¿Ahí? ¿Seguro? Yo creo que no debía ponerme...
¡Oh! Vale.
El mayordomo la pone junto a Elsa.
Anna mira inquieta a su hermana.
Hola.
¿Es a mí?
Hola.
Un bello vestido.
Gracias.
Lo tuyo sí que es bello. O sea, no bello de pelo.
Es que estás más bella que yo.
Gracias.
Bueno, así que así son las fiestas.
Miran a los invitados.
Sí, cuanta gente junta.
Oye, ¿qué es eso que huele tan bien?
Olfatean el aire.
¡Chocolate!
Majestad, el duque de Whistleton.
¡Whistleton!
Duque de Whistleton, majestad.
Como principal socio comercial,
os haré el honor de bailar con vos en vuestro primer baile como reina.
Hace piruetas y una reverencia.
El peluquín se le levanta.
Gracias, pero yo no bailo.
¡Oh!
Aunque mi hermana sí.
¿Qué?
¿Sois afortunados?
Oye, ¡Catiquette!
Avisadme si os desvanecéis para que os sujeten.
Lo siento.
¡Ágil como un pavo real!
Bailan.
Dicho lo cual, ¡qué acierto haber abierto las puertas!
¿Por qué motivo decidieron cerrarlas?
¿Conocéis la razón?
No.
No.
¡Bien!
¡Agarra!
¡Por algo me llaman el terror de la pista!
¡Soy ligero como un pollo y ágil como un mono!
¡Y vuelo!
¡Y vuelo!
¡Llamadme cuando estéis listas para otro bailecito, Alteza!
Vaya, ¡qué entusiasmo!
¡Y no te lo pierdas!
¡Lleva tacones!
¿Estás bien?
¡Sí!
Nunca había estado mejor.
¡Esto es genial!
Me encantaría que pudiera ser así siempre.
Y a mí también.
Queda seria.
Pero no puede ser.
¿Por qué no?
¡A ver si...!
¡Porque no! ¡Ya está!
Ana intentó tocarla. Elsa se apartó.
Disculpame.
Ana se va cabizbaja entre los invitados.
Choca con un hombre.
Tropieza.
Hans le da la mano.
Justo a tiempo.
¡Hans!
Él la levanta. Bailan agarrados.
Luego están de pie en un lateral del salón.
Siempre he tenido un salón entero para...
Golpeó a Hans sin querer.
La mente también ayuda, claro que sí.
Caminan por un jardín dándose empujones.
Él le señala el mechón de pelo blanco.
¿Qué es eso?
Es de nacimiento.
Aunque soñé que un troll me dio un beso.
Me gusta.
Venga, di un bocado.
Eso es.
Espera, espera.
¿Cuántos hermanos me has dicho que tienes?
Doce hermanos mayores.
Tres de ellos fingieron que yo era invisible.
Tal cual.
Durante dos años.
Eso es horrible.
Es lo que hacen los hermanos.
Y las hermanas.
Y las hermanas.
Siendo niñas, Elsa y yo estábamos muy unidas.
Pero un día ella me apartó y nunca supe por qué.
Yo nunca te haría eso.
Le coge la mano.
Oye, Hans, ¿puedo decir una locura?
Adoro las locuras.
Mil portazos en la cara la vida me dio.
Y de pronto contigo choqué.
Yo pensaba lo mismo.
¿Por qué?
Yo siempre busqué un lugar donde ser feliz.
Donde siempre sea una fiesta y tú estés junto a mí.
Y por fin.
Y por fin te encontré a ti.
Yo a ti.
Por primera vez hoy siento que se abrió la puerta hacia el amor.
La puerta hacia el amor.
La puerta hacia el amor.
Se abrió.
Se abrió.
Se abrió.
Se abrió.
La puerta hacia el amor.
Se abrió.
Se abrió.
La puerta hacia el amor.
Se esconden tras una puerta.
Se van.
Se sientan en un tejado y miran las estrellas.
¿Te has dado cuenta?
¿Qué?
Nos gustan los mismos.
¿Sándwiches?
Eso justo iba a decir.
Somos los dos igual.
Somos tal para cual.
Chispas.
Otra vez.
Siempre estamos sincronizados.
A tiempo y armonizados.
Tú y yo juntos hasta el fin.
Tú y yo juntos hasta el fin.
Tú y yo juntos hasta el fin.
Tú y yo juntos hasta el fin.
Tú y yo juntos hasta el fin.
Tú y yo juntos hasta el fin.
Dí adiós a tu vida anterior.
Es nuestra oportunidad de abrir La puerta hacia el amor.
La puerta hacia el amor.
Todo será mejor, mejor, mejor, mejor.
La puerta hacia el amor.
¿Puedo decir una locura?
¿Te casarías conmigo?
¿Puedo decir una locura a un mayor?
¡Sí!
En el salón del castillo.
Disculpe. Gracias.
Permiso.
Perdón.
¿Nos deja pasar un segundito?
Gracias.
Ahí está.
Elsa.
O sea, reina.
Yo también.
¿Me permitís presentaros al príncipe Hans de las Islas del Sur?
Majestad.
Eh, querríamos vuestra bendición.
Para, para casarnos.
¿Qué? ¿Casaros?
¡Sí!
Perdona, ¿he oído bien?
Bueno, no hemos ultimado todos los detalles.
En unos días planearemos la ceremonia.
Por supuesto, habrá sopa, asado, helado y...
Oye, ¿viviremos aquí?
¿Aquí?
Por supuesto.
¡Ana!
Oh, ¿y podemos invitar a tus dos hermanos a quedarnos?
Tenemos espacio de sobra.
Ana, espera. No te precipites.
No se va a quedar el hermano de nadie y tampoco nadie se va a casar.
Pero...
¿Cómo?
¿Puedo hablar contigo, por favor?
¿A solas?
No.
Lo que tengas que decir, puedes decirnoslo a los dos.
Bien.
Acabas de conocerle, no puedes casarte.
Sí, sí, es amor verdadero.
¿Qué sabrás tú del amor verdadero?
Pues más que tú.
Lo único que sabes es estar a la gente de lado.
Pedís mi bendición, pero mi respuesta es no.
Ahora, disculpadme.
Si me lo permitís, majestad.
No, no te lo permito.
Deberías irte.
Se aleja.
Se acabó la fiesta. Cerrad las puertas.
¿Qué?
Seguid a él.
Elsa, no. No, espera.
Devuélveme el guante.
Elsa, vamos.
Por favor, no puedo seguir viviendo de este modo.
Entonces vete.
Ana la mira incrédula.
Elsa se aleja sin uno de sus guantes.
Dime, por favor, ¿qué te he hecho?
Basta, Ana.
No, ¿por qué? ¿Por qué me diste de lado?
¿Por qué diste de lado al mundo, Elsa?
¿De qué tienes tanto miedo?
¡He dicho basta!
Crea un muro de afilados cristales de hielo frente a ella.
Todos la miran atónitos.
¡Brujería!
Ya sabía yo que aquí estaba pasando algo turbio.
Elsa.
Elsa los mira atemorizada.
Se va corriendo.
Abre una puerta que da un patio.
Está lleno de gente.
Elsa corre por el patio.
Para ante un hombre.
Venga, Elsa.
Majestad, ¿os encontráis bien?
Elsa se apoya en una fuente que se congela.
Todos miran boquiabiertos.
Wesselton la señala desde la puerta.
¡Ahí está!
¡Detenedla!
Por favor, no os acerquéis a mí.
¡No os acerquéis!
Y dispara un rayo sin querer.
Es un monstruo.
¡Un monstruo!
¡Un monstruo!
¡Un monstruo!
¡Un monstruo!
¡Un monstruo!
Elsa mira inquieta.
Se va corriendo.
¡Elsa!
Anna y Hans la siguen.
Elsa corre hacia la orilla del mar.
Elsa camina cerca de la orilla.
La tierra y el agua se congelan cerca de ella.
¡Espera, por favor!
Elsa mira a su hermana.
Pisa el agua y se congela.
Huye corriendo sobre el mar, que se vuelve hielo bajo sus pies.
¡Elsa, para!
¡Anna!
¡No!
¡No!
Miran cómo Elsa llega a otra orilla.
El fjordo.
El mar se congela alrededor de la ciudad y el castillo.
Una docena de barcos quedan atrapados en el hielo.
En el patio del Castillo la gente mira sorprendida a su alrededor.
¿Nieve?
Sí, nieve.
¿Estás bien?
No.
¿Sabías esto?
No.
Está nevando, nevando.
¡La reina ha lanzado una maldición!
Debemos detenerla.
Tenéis que buscarla.
¡Eh, no!
¿Tú también eres bruja?
¿También eres un monstruo?
No, no.
Soy una persona normal y corriente.
Es verdad, lo es.
En el mejor sentido.
Mi hermana no es un monstruo.
¡Ferca ha estado de matarme!
Resbaló en el hielo.
¡En su hielo!
Ha sido un accidente.
Ella tenía miedo.
No lo ha hecho adrede.
Nada de esto ha sido a propósito.
Todo ha sido culpa mía.
Yo la he presionado.
Así que soy yo quien debe buscarla.
¿Qué?
Traigan mi caballo, por favor.
Ana, no.
Eso es muy peligroso.
Elsa no es peligrosa.
La traeré de vuelta y lo arreglaré todo.
Te acompañaré.
No.
Te necesito aquí, al frente de Arendelle.
Por mi honor.
Ana monta en un caballo.
¡Dejo al príncipe Hans a cargo!
¿Puedes confiar en ella?
Ana, no quiero que te hagan daño.
Es mi hermana.
Ella nunca me haría daño.
Se va del castillo al galope.
La cámara vuela a través de una fuerte ventisca de nieve.
La ventisca cesa.
En unas montañas, Elsa camina por la nieve hacia una cumbre rocosa.
La nieve brilla esta noche aquí más.
Ni una huella queda allá.
Soy la reina en un reino de aislamiento y soledad.
El viento aúlla y se cuela en mi interior.
Lo quise contener, pero se escapó.
No dejes que sepan de ti.
Que no entren, siempre me dijo a mí.
No has de sentir, no han de saber.
¿Y a qué más da?
¿A qué más da?
¿A qué más da?
¿A qué más da?
Suéltalo, suéltalo, no lo puedo ya retener.
Suéltalo, suéltalo, ya no hay nada que perder.
¿Qué más da?
Ya se descubrió, déjalo escapar.
El frío a mí nunca me molestó.
Se quita la capa y camina sonriente por la nieve.
Desde la distancia, qué pequeño todo es.
El temor que me aferraba no me va a hacer volver.
Soy libre y ahora intentaré sobrepasar los límites.
Ya no hay más reglas para mí.
Por fin.
Suéltalo, suéltalo, que el frío reine ya.
Suéltalo, suéltalo, no volveré a llorar.
Pero aquí estoy, aquí estaré, déjalo escapar.
Mueve sus manos y crea un enorme palacio de hielo azul.
En las entrañas de la tierra puedo entrar.
Mi alma crece y hace espirales sin parar.
Y un pensamiento en mí surgió y cristalizó.
Ya no regresaré, el pasado ya pasó.
Suéltalo, suéltalo, subiré con el amanecer.
Suéltalo, suéltalo, la falta se acabó.
Que la luz se acotre a mí.
Déjalo escapar.
El frío a mí nunca me molestó.
Cierra una puerta.
De día, en un bosque, Ana cabalga despacio por la nieve.
¡Elsa!
¡Elsa!
¡Elsa, soy tu hermana Ana!
La que no quería provocar que congelaras el verano.
Lo siento, es todo culpa mía.
Aunque nada de esto habría pasado si me hubiera contado su secreto.
¿Qué pilluela has sido?
Una rama.
El caballo se espanta, tira a Ana y se va.
¡No, no, no, no, no vuelve!
¡No, no, no, no, no, no!
Tirita.
Vale.
Se agarra a un árbol.
Le cae nieve encima.
De noche camina por el bosque.
¡Nieve!
¡Tenía que ser nieve!
No podía tener poderes tropicales que cubrieran los fiordos de arena blanca y cálido.
Hay humo a lo lejos.
¡Juega!
Resbala y cae a un riachuelo.
Se pone de pie.
Frío, frío, frío, frío, frío, frío, frío, frío, frío, frío, frío, frío, frío.
Va hacia una cabaña de la que sale humo.
Tiene la falda congelada.
Sube por unas escaleras con dificultad mientras la falda chuca contra los peldaños.
Quita la nieve que cubre un cartel y lo lee.
Puesto comercial de Oak en el Troto Mundos.
¡Uy, sauna!
Entra.
¡Cucú!
Ana mira al tendero.
¿Rebajas de verano?
50% en suecos, bañadores y protector solar.
¿Ya?
Oh, qué bien.
Ahora mismo, bueno, ¿no tendrá botas y vestidos de invierno?
¿En nuestro departamento de invierno?
Señala un cuarto casi vacío.
Ella coge ropa y botas.
Me estaba preguntando.
¿Ha visto alguna chica joven?
La reina, por ejemplo.
¿Qué haya pasado por aquí?
Con esta tormenta, solo te has atrevido tú.
Entra un joven totalmente cubierto de nieve.
Lo miran sorprendidos.
Y aquí el amigo.
¡Cucú!
¿Rebajas de verano?
El joven se pone ante Ana, que está delante del mostrador.
Zanahorias.
Detrás de ti.
¡Oh, claro!
Perdona.
Él coge zanahorias.
Menuda bendizca en julio, ¿ya?
Me pregunto de dónde vendrá.
De la montaña del norte.
La montaña del norte.
Eso hacen 40.
¿Cuarenta?
No, diez.
No estoy de acuerdo.
Esto es de nuestro catálogo de invierno.
Y la gran demanda es un gran problema.
¿Quieres saber lo que es un problema de demanda?
Yo vendo hielo.
Uh, mal momento para dedicarse a eso.
O sea, es una auténtica...
...faena.
Son 40, pero puedes usar gratis la sauna de Oaken.
¡Cucú!
¡Hola, familia!
¡Hola!
Solo tengo diez.
Échame una mano.
Chico, te doy esto por diez.
Nada más.
Oye, dime una cosita.
¿Has visto algo raro en la montaña del norte?
¿Algo mágico?
Sí.
Y déjame ya, ¿vale?
He de negociar con este granuja.
El tendero se levanta.
Es enorme.
Perdona que me has llamado.
¡Vale, vale!
¡Seido!
Tiró al joven fuera de la cabaña.
Se acerca un reno.
No, Sven.
No te he traído zanahorias.
Pero sé de un lugar para dormir.
Y es gratis.
Dentro de la cabaña.
Lamento esta violencia.
¡Te voy a regalar pececillos!
Y pelillos a lavar.
El vestido y las botas, ¿ya?
Ana mira una piqueta, una cuerda y unas zanahorias que dejó el joven sobre el mostrador.
En un cobertizo, el joven toca una mandolina.
Renos mejor que personas.
Sven, ¿cómo lo ves tú?
La gente te grita y te da con un palo.
Todos me tratan mal, menos tú.
Oh, gracias, amigo.
Mas la gente huele mejor.
Sven, ¿no crees que es verdad?
Es cierto también.
Todos, menos tú.
Me has calado.
Turmámonos ya.
Por fin.
Vamos a descansar.
Bonito dúo.
Entra Ana.
Eres tú.
¿Qué quieres?
Quiero que me lleves a la montaña del norte.
Él se tumba y se tapa la cara.
Yo no llevo a la gente a sitios.
Te lo pediré de otra forma.
Le tira un saco.
Oye.
Llévame a la montaña del norte.
Por favor.
El joven abre el saco.
Está en la cuerda y la piqueta.
Mira extrañado a Ana.
Yo sé cómo detener este invierno.
Él se tumba.
Salimos al amanecer.
Y se te han olvidado las zanahorias.
Ella le tira un saco.
Perdón, perdón.
Lo siento.
No ha sido...
Nos vamos.
Ahora.
Mismo.
Sale del cobertizo y suspira.
Dentro, el joven saca una zanahoria del saco y la comparte con Sven.
Viajan a toda velocidad en un trineo tirado por Sven.
Agárrate.
Nos encanta correr.
Me gusta correr.
Oye, oye, oye, oye.
Baja los pies.
Que esto está recién pintado.
Es que te criaste en un establo.
No.
Me crié en un castillo.
Y cuéntame.
¿Por qué la reina se volvió congeladamente loca?
Ah, pues...
Todo fue culpa mía.
Me comprometí.
Pero ella se puso hecha un basilisco porque ese mismo día había conocido a un chico
y no quiso bendecir el matrimonio.
Y...
Espera.
¿Te comprometiste con un hombre al que acababas de casarte?
No.
No.
No.
No.
No.
No.
No.
No.
No.
Es que yo tenía unos sueños, no tengo a nadie para conocer.
Sí, total, que yo me enfadé y ella también se enfadó y luego intentó largarse
y yo le quité el guante y...
Sal, no llores, outfits.
¡¿Estas diciéndome que te comprometiste con
un hombre al que acababas de conocer?!
¡Sí, presta atención!
Verás, ella llevaba puestos los guantes todo el tiempo pero yo creía que era porque la
suciedad le daba repelús...
¿Nunca te han dicho no tendríes de los desconocidos?
Ella se aparta de él.
Sí...
Claro que sí.
Pero Hans, no es ningún desconocido.
¿Ah, no?
¿Cómo se apellida?
Ah.
De las Islas del Sur.
¿Comida favorita?
Los sándwiches.
¿Nombre de su amigo?
Seguramente John.
¿Color de ojos?
Divino.
¿Tamaño de pie?
El tamaño de pie no importa.
¿Y si comiéndote da asco?
¿Y si aborrece su modo de hurgarse la nariz?
¿Y si se come los mocos?
¿Comerse los mocos?
Lo que oyes.
Disculpa, estás hablando de un príncipe.
Todos lo hacemos.
Nada de eso me importa.
Es amor verdadero.
Yo no estaría tan seguro.
¿Qué? ¿Ahora eres experto en el amor?
No, pero tengo amigos que sí lo son.
¿Tienes amigos que son expertos en el amor?
No me lo trago.
Cállate.
No, no, no, no, no, no.
Me gustaría conocer un tío.
Hablo en serio.
Le tapa la boca.
Sven se paró.
El joven ilumina alrededor con un farol.
Repara en algo.
Se acerca una manada de lobos.
Ven, corre, corre.
Sven obedece.
¿Qué era eso?
Lobos.
¿Lobos?
El joven enciende una antorcha.
¿Y qué hacemos?
Yo me ocupo.
Tú procura no caerte y que no te coman.
Pero quiero ayudar.
No.
¿Por qué?
Porque estás peor que tu hermana.
¿Disculpa?
¿Quién se casa con alguien al que acaba de conocer?
Es amor verdadero.
Golpean a un lobo.
El joven se cae.
¡Kristoff!
¡Es Kristoff!
Kristoff va agarrado a una cuerda.
Dos lobos le mordisquean las piernas.
¡Achate!
Tira una manta ardiendo y golpea a los lobos que mordían a Kristoff.
¡Casi me prendes fuego!
Pero no lo he hecho.
Él sube al trineo.
Miren sorprendidos.
Se acercan a un barranco.
¡Prepárate para saltar, Sven!
¡Al reno solo!
¡Le hablo yo!
¡Salta, Sven!
Monta Ana sobre Sven y corta las riendas.
El reno salta el barranco con la chica.
Kristoff salta desde el trineo y queda agarrado al borde del precipicio.
El trineo arde al fondo del barranco.
Acababa de pagarlo.
¡No!
¡No!
¡No!
Resbala.
¡No!
¡No!
¡Agárrate!
¡Tira, Sven!
¡Tira!
Kristoff se agarra una cuerda de la que tiran Ana y Sven.
Lo alejan del borde del barranco.
Ana y el reno se acercan a él.
Te repondré el trineo y todo lo que había dentro.
Y lo entenderé si no quieres seguir ayudándome.
Se aleja.
Sven da con el hocico a Kristoff.
Pues claro que no quiero.
Ven.
De hecho, no quiero volver a ayudar nunca a nadie más.
No después de esto.
Pero morirás y se va sola.
Puedo vivir con eso.
Pero no tendrás tu nuevo trineo si ella muere.
Yo creo que va a ser hacia arriba.
A veces no te aguanto.
¡Espera!
¡Iremos contigo!
¿De verdad?
O sea, bien.
Vale, os dejo apuntaros.
Al amanecer, caminan por montañas nevadas.
A lo lejos, se distingue la ciudad de Arendelle.
¿Arendelle?
¿Está totalmente congelada?
Mmm...
Pero no pasa nada. Elsa la descongelará.
¿Tú crees?
Sí.
Sigamos.
¿La montaña del norte es por aquí?
Jejeje.
Para ser exactos, es por ahí.
Señala hacia una gran cumbre rocosa que despunta por encima de las nubes.
Caminan por un bosque de sauces con las ramas llenas de gotas de agua congelada.
Frente a ellos, hay una cascada helada.
Kristoff toca suavemente las ramas de los sauces.
Sven salta y golpea las ramas con la cornamenta.
Caminan junto a una laguna helada, mirando boquiabiertos alrededor.
No sabía que el invierno pudiera ser tan maravilloso.
Escuchan.
La verdad es que es precioso.
¿A que sí?
Pero es demasiado blanco.
¡No!
No le vendría mal un poco de color.
Se me ocurre que a lo mejor un carnesí, un verde lima, ¿qué tal un amarillo?
No, amarillo no.
¿Amarillo y nieve?
No pega.
Ella se asusta y patea la cabeza del muñeco de nieve que habla.
¿No os parece?
¡Ah!
¡Hola!
¡Qué mal rollo!
Se pasa en la cabeza.
¡No lo quiero!
¡Es tuyo!
¡No me tiréis!
¡Eso no es una cabeza!
¡Hemos empezado con mal pie!
¡Que viene el cuerpo!
Tira la cabeza al cuerpo, pero queda Barbie ya arriba.
Pero, ¿qué es lo que veo?
¿Por qué estáis colgando boca abajo como murciélagos?
A ver, espera un momento.
Le pone la cabeza bien.
¡Oh!
¡Gracias!
De nada.
¡Ya estoy perfecto!
Casi perfecto.
Por un momento mi vida se ha puesto patas arriba.
Le clava una zanahoria.
Perdón, es que quería...
¡Corándonos!
¿Estás bien?
¿Es una broma?
¡Estoy de maravilla!
Siempre quise tener una nariz.
¡Qué mona!
Es como la de un bebé de unicornio pequeñito.
Le ajusta la zanahoria.
¡Hala!
¡Ahora me gusta todavía!
Venga, vamos a empezar otra vez.
Hola a todos.
Soy Olaf y me gustan los abrazos calentitos.
¿Olaf?
El muñeco tiene abiertos sus brazos de palo.
¡Eso es!
¡Olaf!
¿Y tú eres...?
¡Oh!
¡Ah!
Soy Ana.
¿Y quién es ese animal tan rarito que hay ahí?
Es Sven.
¡Ajá!
¿Y quién es el reno?
Sven.
¿El mismo?
¡Oh, genial!
Más sencillo para mí.
Sven muerde.
Quiere darme un besito en la nariz.
Tú también me gustas.
¡Olaf!
¿Te ha hecho Elsa?
Sí.
¿Por qué?
¿Sabes dónde está?
Fascinante.
Sí.
¿Por qué?
¿Podrías enseñarnos el camino?
Sí.
¿Por qué?
¿Cómo funciona?
¡Au!
¡Quieto, Sven!
Deja que me centre.
Sí.
¿Por qué?
Yo te diré por qué.
Necesitamos que nos devuelva el verano.
¿El verano?
No me preguntes por qué.
Pero es que siempre me ha encantado la idea del verano y del sol y de las cosas calentitas.
¿En serio?
Me da que no sabes mucho sobre el calor.
¿No?
Pero a veces me gusta cerrar los ojos e imaginar cómo sería si llegase el verano.
Está en una pradera verde y soleada.
Siempre quise soplar un diente de león y hacer lo que quiera que la nieve haga en verano.
En la playa.
Té con limón, nieve tostando.
¡Oh!
Y tomándose al sol y consiguiendo un magnífico bronceado.
Habrá una brisa cálida y no un frío asolador.
Sabré lo que le pasa al agua sólida con el sol.
¡Ja, ja, ja!
Ya no puedo esperar.
Mis colegas alucinarán.
Imagina lo guay que seré yo en verano.
Baila con una gaviota.
Bá, bá, bá, bá, bá, bú.
Frío y calor se habrán conocido,
¡ponernos juntos tiene sentido!
Uno en invierno está acurrucado,
¡más dadme el verano y seré un feliz...
¡Muñeco de nieve!
Y cuando llegue no habrá nada mejor
que estar muy relajado al sol soltando vapor.
El cielo será azul
y allí estaréis tú y tú.
Y haré lo que quiera que haga la nieve en verano.
Se lo voy a decir.
¡Ni se te ocurra!
¡Verano!
En la nieve.
¡Vámonos!
Elsa está por aquí.
¡Recuperemos el verano!
¡Sí, vamos!
¿Alguien debe decírselo?
En la plaza de arena,
dos hombres están junto a un montón de leña.
No, no, has puesto la corteza hacia abajo
y debe quedar hacia arriba.
¡Hacia abajo se humedece menos!
¡Hacia arriba!
¡Hacia abajo!
¿Alguien necesita una?
Arendelle está en deuda con vos, Alteza.
El castillo está abierto.
Hay sopa y vino caliente en el gran salón.
Ten, reparte esto.
¿Esperáis que nos quedemos aquí sentados
mientras vos regaláis todas las mercancías de Arendelle?
La princesa Anna dio órdenes.
¡Sí!
¡Y esa es otra!
¿No veis que vuestra princesa podría estar conspirando
con una bruja para destruirnos?
No cuestioné a la princesa.
Me dejó a mí a cargo.
Y no dudaré en proteger a Arendelle de los traidores.
¿Traidores?
Miren hacia el ruido.
Llega el caballo de Anna.
¡Sosón, muchacho!
Tranquilo, tranquilo.
El caballo de la princesa Anna.
¿Dónde está la princesa?
¿Dónde está?
¿Dónde está?
¿Dónde está?
La princesa está en apuros.
Necesito voluntarios que me acompañen a buscarla.
Me ofrezco voluntarios.
Yo ofrezco a dos hombres, Alteza.
Estad preparados para todo.
Y en caso de que encontréis a la reina,
quiero que acabéis con este invierno.
¿Entendido?
¿Y cuáles son tus planes para acabar con el mal tiempo?
Ah, sencillo. Voy a hablar con mi hermana.
¿Ese es tu plan?
¿Mi negocio de hielo depende de que tú hables con tu hermana?
Sí.
Él se pincha con el hielo.
O sea que no le tienes miedo.
¿Miedo por qué?
Sí. Apuesto a que es la persona más cariñosa, amable y simpática del mundo.
Anda, fíjate. Soy un pincho moruno.
Se clavó una aguja de hielo. Llegan ante un paredón rocoso.
¿Y ahora qué?
Muy empinado. Solo tengo una cuerda y tú no sabes escalar.
¿Quién lo dice?
Ana trepa por la pared.
¿Qué estás haciendo?
Voy a ver a mi hermana.
Te vas a matar, Ana.
Yo no pisaría ahí.
No me distraigas.
Ni ahí.
¿Y cómo sabes que ella quiere verte?
Ahora, ahora no puedo hablar de eso porque tengo que concentrarme.
La gente que se retira a las montañas suele querer estar sola.
Nadie quiere estar solo, excepto... tal vez tú.
Yo no estoy solo. Tengo amigos, no lo olvides.
¿Te refieres a los expertos en el amor?
Sí. Los expertos en el amor.
Dime que ya casi he llegado.
El aire está un poco enredecido aquí arriba.
Está a un metro y medio del suelo.
Espera.
¡Oye, Sven!
No sé si esto solucionará el problema, pero he encontrado una escalera que llega al sitio al que queríais ir.
¡Sí, señor!
¡Cógeme!
Se tira sobre Kristoff.
Gracias. Esto ha sido una prueba de fe ciega en ti.
Caminan hacia una gran escalera de hielo que salva un barranco.
Y termina en el palacio de Elsa.
Olaf sube por la escalera.
¡Mira!
¡Qué pedazo de hielo!
Voy a llorar.
No te cortes.
No voy a contarlo.
Sven sube a la escalera, pero las patas le resbalan.
Colega, ten cuidado. Ven aquí.
¡Te tengo!
Le baja de la escalera.
Bueno, tú te quedas aquí, amiguito.
Sube por las escaleras.
¡Qué maravilla!
Anna llega junto a la puerta del palacio.
Levanta la mano y queda inmóvil.
Llama.
Anda, llama.
¿Por qué no llama?
Mira a Kristoff.
¿Tú crees que sabrá llamar?
Anna golpea.
La puerta se abre sola.
¡Se ha abierto!
Por algo se empieza.
Es mejor que me esperéis aquí fuera.
¿Qué?
La última vez que le presenté a un chico, lo congeló todo.
Pero, pero...
Venga ya.
Es un palacio construido con hielo.
¡El hielo es mi vida!
Adiós, Sven.
Tú también, Olaf.
¿Yo?
Sí.
Dadme un minuto.
Vale.
Ella entra.
Uno, dos, tres, cuatro...
La puerta se cierra.
Anna mira el amplio interior.
La sala está cubierta por una gran cúpula.
¿Elsa?
Soy yo.
Anna.
Resbala sin caer.
Anna.
Elsa está al final de unas escaleras.
¡Guau, Elsa!
Estás...
...diferente.
Diferente, diferente.
Y este palacio es...
...increíble.
Gracias.
No tenía ni idea de lo que era capaz de hacer.
Siento mucho lo que pasó.
De haber sabido que...
No, no, no.
No pasa nada.
No, no, no.
No pasa nada.
No pasa nada.
No pasa nada.
No pasa nada.
No pasa nada.
No pasa nada.
No pasa nada.
No pasa nada.
No pasa nada.
No pasa nada.
No pasa nada.
No pasa nada.
No.
No tienes que disculparte.
Pero deberías irte.
Por favor.
Sí, acabo de llegar.
¡Tu mundo está en Arendelle!
También el tuyo.
No.
Anna, mi mundo está aquí.
No.
A Namimundo está aquí.
Sola.
Siendo yo misma.
Sin hacerle daño a nadie.
Sí, ya que has mencionado el asunto.
¡Espierta!
Si es esto.
Pero, ¿qué es eso?
Hola, soy Olaf y me gustan los abratos calentizos.
¿Olaf?
Pues, ojalá que solo sea...
...mixta.
Sí, tú me has hecho. ¿Verdad que te acuerdas?
¿Y estás vivo?
Sí, eso creo.
Es como el que hicimos cuando éramos niñas.
Sí, Elsa, estábamos muy unidas.
Y podemos volver a estarlo.
De niñas.
Elsa dispara un rayo que alcanza a Anna en la cara.
En la actualidad, Elsa mira inquieta a su hermana.
No, no podemos. Adiós, Anna.
Elsa, espera. No estoy intentando protegerte.
No tienes que protegerme. No tengo miedo.
No me apartes de tu lado.
No me vuelvas a dejar.
Las distancias ya no tienes que guardar.
Pues por primera vez en años, al fin puedo entender.
Por primera vez en años, lo podremos resolver.
Juntas encontraremos el camino.
Con miedo no has de vivir.
Pues por primera vez en años, yo estoy junto a ti.
Anna, vuelve a tu hogar.
No esperes más.
Disfruta del sol y no mires atrás.
Sí, pero lo sé.
No insistas más.
Déjame ir.
Aunque estés sola, libre soy al fin.
Vete de aquí.
Y aléjate de mí.
Tengo algo que decir.
¿Qué me quieres decir?
Algo que ignoras ya se ve.
¿Qué es lo que no sé?
Arendelle en nieve se enterró.
¿Qué?
Has desencadenado un invierno eterno en todas partes.
¿En todas partes?
No pasa nada. Descongélalo y ya está.
No, no puedo. No sé cómo.
Claro que puedes. Yo sé que puedes.
Pues por primera vez en años, al fin puedo entender.
Pues por primera vez en años, yo sé que puedes.
Pues por primera vez en años, yo sé que puedes.
Pues por primera vez en años, yo sé que puedes.
Que ilusión fui y me confundí.
Desde el año que estuve en el desdén de ti.
Que ilusión fui y me confundí.
Mi magia no puede escapar.
Mi magia no puede escapar.
Maldita maldición.
La tormenta hay que invertir.
Tú orow me temo lo mejor.
Cuando temor, me teme a ti.
Cuando temor, me teme a ti.
Es horrible.
Cuando temor, me teme a ti.
Con la madera encontraremos paz.
Con la madera encontraremos paz.
Con la madera encontraremos paz.
Salen rayos de Elsa. Uno da a su hermana en el pecho.
Ana cae de rodillas. Elsa la mira espantada.
¡Ana!
¿Estás bien?
Tranquilo. Estoy bien.
¿Quién es este?
No importa. Tenéis... tenéis que iros.
No, yo sé que podemos buscar una solución juntas.
¿Cómo? ¿Qué poder tienes tú para frenar el invierno?
¡Oh, a mí!
Sí. Ana, hay que irse.
No, no voy a irme sin ti, Elsa.
Sí, te irás.
Dispara un rayo y aparece un gran monstruo de nieve.
Saca del palacio a Ana, Olaf y Kristoff.
¡Quieto! ¡Suéltalo!
¡Bachos!
Lanza a Ana y Kristoff por las escaleras.
¡Cabeza baja!
Tira la cabeza de Olaf.
¡Ojo con mi trasero!
Tira el cuerpo del muñeco.
¡Lanzar muñecos de nieve está muy feo!
¿Dónde vas, tía? ¡Suéltame!
¡Relájate! ¡Cálmate! ¡Cálmate!
¡Vale! ¡Vale! ¡Ya está!
¡Déjale en paz y cálmate!
¡Ya lo estoy!
¡Genial!
¡Oye, oye, beca!
Ana tira una bola de nieve al monstruo.
¿Lo ves? ¡Le has puesto furioso!
¡Yo lo distraigo! ¡Vosotros corred!
Su cuerpo se va.
¡No, no! ¡Vosotros no!
La cabeza se queda sola.
¡Se me ha complicado el asunto!
Ana y Kristoff resbalan por una ladera.
El monstruo salta a su lado y los persigue por un bosque.
¡Corre, corre!
Ana se agarra a un árbol que está doblado por el peso de la nieve.
Ana suelta el árbol que se enderece y golpea al monstruo.
Huyen.
Un barranco.
Hay una caída de 30 metros.
En realidad 60.
Le ata una cuerda.
¿Qué haces?
¡Una sujeción en la nieve!
Vale. ¿Y si nos caemos?
Abajo hay 6 metros de nieve en polvo.
Será como caer sobre una almohada.
Espero.
Tira la cuerda por el barranco.
¡Venga, Ana!
A la de 3.
Vale.
1...
Tú dime cuándo. Estoy preparada.
2...
Estoy preparada.
¡Cálmate!
Cae un árbol junto a ellos.
Ana se tira al vacío.
Arrastra a Kristoff.
¡Tenía que pasar!
Quedan colgando.
Arriba.
¡Vaya, qué tortazo!
Tiene la nariz descolocada.
Se la pone bien.
El monstruo llega por detrás.
¡Listo!
¡Ana!
¡Spen!
¿Dónde os habéis metido?
¡Hemos despistado!
¡Hemos despistado!
¡Hemos despistado!
¡Hemos despistado!
¡Hemos despistado al merengue!
¡Anda!
¡Justo estábamos hablando de ti!
Cosas buenas, cosas buenas.
¡No!
El monstruo avanza.
¡No sabes con quién te la estás jugando, copito de nieve!
El monstruo lo tira al barranco.
¡Hola!
¡Os espero abajo!
¡Corre, date prisa!
¡Oye, ¿qué está?
El monstruo tira de la cuerda y lo sube.
Kristoff se golpea la cabeza contra la pared del barranco.
¡Kristoff!
Llegan arriba.
¡No volváis!
Ni de broma.
Ana corta la cuerda.
Ella y Kristoff caen al vacío.
Caen en la nieve.
¡Anda, tenías razón!
¡Es como una almohada!
¡Hola!
¡Lo siento las piernas! ¡Lo siento las piernas!
Toca unos pies.
Esas son mis piernas.
¡Oye, atrápame el trasero!
¡Ay, mucho mejor!
¡Hola, Sven!
¡Nos ha encontrado!
¿Quién es el reno más bonito?
¡Eh, al reno solo le hablo yo!
Eres la bondad.
Ven.
Kristoff saca a Ana de la nieve.
¿Estás bien?
¡Gracias!
Le toca la frente.
¿Qué tal tu cabeza?
¡Ah!
Esto...
Sí, bien.
Estoy bien.
Soy de cráneo grueso.
Yo no tengo cráneo.
Ni grueso.
Bueno, eh...
¿Y ahora qué?
¿Y ahora qué?
¿Ahora qué?
¡Oh!
¿Y ahora qué hago yo?
Me ha echado.
No puedo volver a Arendelle con el clima así.
Y luego está tu negocio de hielo y...
Oye, oye, no te preocupes por mi negocio de hielo.
Sino por tu pelo.
¿Qué?
Claro, con la caída.
Oye, deberías verte el tuyo.
No, tu pelo se está poniendo blanco.
¿Blanco?
Se...
¿Qué?
Es porque te atacó.
Claro.
¿Tiene mala pinta?
No.
Lo has dudado.
No, no es cierto.
Ana, necesitas ayuda.
Así que vamos.
¡Qué guay!
Vamos.
A ver a mis amigos.
¿A los expertos en el amor?
¿Expertos en el amor?
Ajá.
Tú tranquila.
Seguro que arreglan esto.
¿Cómo lo sabes?
Porque los he visto hacerlo antes.
¿Sabes?
Yo también soy un experto en el amor.
Elsa camina por su palacio.
Hazte con ello.
Contrólalo.
No has de sentir.
No has de sentir.
No has de sentir.
No has de sentir.
No has de sentir.
No has de sentir.
No has de sentir.
No has de sentir.
No has de sentir.
No has de sentir.
No has de sentir.
No me has de sentir.
¿ 경루병?
Ah...
¿Qué...?
Esto había Anyone?
¿Qué pasa?
¿Cómo te sientes?
¿Tú estás ahí?
¿Y cómo находится el pueblo?
Yo me lo siento.
Oye, sobre mis amigos. Bueno, yo digo amigos, pero son como mi familia.
Caminan.
Total, siendo niño, yo estaba solo con Sven hasta que ellos nos adoptaron.
¿En serio?
Sí. No quiero que te asustes. A veces son un poco inoportunos.
Y ruidosos. Muy ruidosos.
También son cabezotas, a ratos, y un poco insoportables y rechonchos.
Muy, muy rechonchos, pero bueno, sí, son buena gente.
Christoph, seguro que son estupendos.
Entonces...
Señala unas piedras.
¡Te presento a mi familia!
¡Hola, chicos!
Son rocas.
¡Muchosos los ojos que os ven!
¡Está loco de atar!
¡Roco tan elegante como siempre!
¡Ey! ¡Wow! No te reconocía. ¡Cómo se ha adelgazado!
Yo lo distraigo y tú sales corriendo.
¡Hola, familia de Sven! ¡Encantado de conoceros!
Por lo que más quieras, date la vuelta y salpitando.
Tengo entendido que sois expertos en el amor.
¡Uh! ¿Por qué no corres?
Vale. Bueno, yo casi que me voy.
¡No, no, no! ¡Ana! ¡Espera!
Las piedras ruedan hacia Christoph.
¡Christoph!
Las piedras se levantan. Son trolls.
¡Christoph ha vuelto!
¡Christoph ha vuelto!
Espera. ¿Christoph?
¡Ah! ¡Deja que te eche un ojillo!
¡Quítate la ropa, que te la lavo!
No, no. Prefiero dejarme la puesta. Me alegro mucho de veros.
Pero, ¿dónde está gran Pavi?
Echando la siesta.
¡Pero mira! ¡Me ha salido un champiñón!
¡Yo me he ganado un cristal de fuego!
¡Yo tenía una piedra en el riñón!
¡Christoph! ¡Aúpame!
¡Cómo has crecido! ¡Es asombroso!
Trolls. ¡Son trolls!
Todos la miran.
¡Ha traído a una chica!
¡Una chica!
¡Esto no es más feliz que un troll!
¡Esto no es más feliz que un troll!
¿Qué está pasando?
Mejor sigue la eslacorriente.
A ver, a ver. Ojos claros, nariz chata, dientes fuertes.
¡Sí, sí! ¡Es perfecta para nuestro Christoph!
No, no. Os estáis confundiendo. No la he traído aquí por eso.
Exacto. Nosotros no. Yo no soy...
¿Dónde está el problema, nena?
¿Por qué te resistes a este pedazo de hombre?
Es su forma boba de andar.
O sus gruñidos al hablar.
O la forma de banana de sus pies.
Y aunque se lave cada año,
él siempre huele un poco extraño.
Pero no hallarás un tipo tan simpático y leal.
No está mal, pero...
Solo tiene que mejorar un poco.
Un par de cosas y ya.
Cómo es su cerebro.
El tema del reno.
Que no parte de lo más normal.
No hemos venido por ti.
Solo tiene que mejorar un poco.
Pero algo claro hay.
Que tú puedes mejorarle con un poquito de amor.
A ver...
Por favor, ¿podemos cambiar de tema?
Tenemos un problema de verdad entre manos.
Ya lo creo.
Así que dime, nena.
Es su torpeza en general.
O su incapacidad social.
Porque en el bosque siempre hace pipí.
No quiero saber nada de eso.
Porque ocultas tu atracción por su melena de león.
Me lo supo en natural la tita de Tilly.
Solo tiene que mejorar un poco.
Un par de cosas y ya.
No es cierto.
Su aislamiento es la prueba de que necesita que labrate ya.
Solo tiene que mejorar un poco.
Sabemos qué hay que hacer.
La forma de arreglarlo es ponerlo junto a ti.
No tiene que mejorar un poco.
No es cierto.
La forma de arreglarlo es ponerlo junto a ti.
No tiene que mejorar un poco.
La forma de arreglarlo es ponerlo junto a ti.
No tiene que mejorar un poco.
No es cierto.
Tietos, quietos, quietos.
Ya basta.
Ya basta.
Ana está comprometida con otro hombre, ¿vale?
Los trolls hacen un corrillo.
Solo tiene que mejorar un poco.
Un detalle menor.
Su compromiso fue de improviso.
Y su anular desnudo está...
Solo tiene que meditar un poco su mala decisión.
... �?
Y tal prometido de su camino, sácale de la ecuación
Las chicas troll están con Ana
No te pedimos que lo cambies, la gente no puede cambiar
Solo decimos que el amor no se puede controlar
A veces tomamos una errónea decisión
Las horas vamos
Las horas vamos
Abre tu corazón
Al verdadero amor
Todos necesitamos mejorar un poco
Siempre es así
Necesitamos a los demás para mejorar
Todos necesitamos mejorar un poco
Y en la dificultad
La única cosita que repara las cositas es el
Verdadero, verdadero amor
Amor, amor, amor, amor
Ana, ¿aceptas a Kristoff como tu trollísimo esposo?
¿Qué?
¿Qué?
¿Os estáis casando?
Ana se desmaya
Está helada
Llega un troll
Aquí hay una magia extraña
Gran pavi
Ven, ven, acércamela
Ana abre los ojos
Ana, tu vida corre peligro
En tu corazón hay hielo que tu hermana puso
De no eliminarlo, en hielo sólido te convertirás para siempre
¿Qué?
No
Podrás eliminarlo
¿Qué?
¿Qué?
¿Qué?
¿Qué?
¿Qué?
¿Qué?
¿Qué?
¿Qué?
¿Qué?
¿Qué?
¿Qué?
¿Qué?
¿Qué?
¿Qué?
¿Qué?
¿Qué?
¿Qué?
¿Qué?
¿Qué?
¿Qué?
¿Qué?
No, no, no, hijo
Lo siento, Kristoff
Si fuera en la cabeza, sería sencillo, pero...
solo un acto de amor verdadero puede descongelar un corazón helado
¿Un acto de amor verdadero?
¡¿Quizás un beso de amor verdadero?!
Varios trolls se besan
Ana se desmaya
Se le pone casi todo el pelo blanco
Ana, tenemos que llevarte con Hans
Hans
Súbenos, Sven
Montan en el reno
¡Metalas, vamos!
¡Metalas, vamos!
¡Allá voy! ¡Vamos a besar a Hans!
¿Y quién es ese Hans?
El príncipe Hans cabalga junto a otros hombres por la nieve.
Miran sorprendidos el palacio de Elsa.
Buscamos a la princesa Anna.
Manteneos alerta, pero no le hagáis ningún daño a la reina.
Desmonta.
¿Entendido?
El monstruo de nieve les corta el paso.
Hans desenvaina su espada y esquiva un manotazo del monstruo.
Tiran lanzas y flechas al monstruo, que los mira furioso.
Golpea a dos hombres. Elsa mira desde el palacio.
El monstruo golpea a Hans.
Los hombres del duque Wesselton entran en el palacio armados con ballestas.
Elsa corre por una secuencia.
El monstruo se desvanece de las escaleras.
La siguen hasta una sala.
La apuntan.
Uno dispara. Ella para la flecha con un bloque de hielo.
Elsa lanza rayos.
Fuera, Hans esquiva al monstruo.
Le corta una pierna.
Corre hacia la escalera de hielo.
El monstruo lo golpea, pero cae por un precipicio.
Hans queda colgado de la escalera.
Los otros hombres le ayudan.
En palacio, los hombres del duque apuntan a Elsa.
Ella dispara un rayo y atrapa a uno entre agujas de hielo.
Desarma al otro con un rayo.
Crea bloques de hielo.
Con un rayo dirige uno de los bloques hacia el hombro.
Con un rayo dirige uno de los bloques hacia el hombro.
Con un rayo dirige uno de los bloques hacia el hombro.
Y lo aplasta contra una puerta.
La puerta se rompe.
Elsa dirige el bloque de hielo y empuja al hombre al borde de una terraza.
Elsa dirige el bloque de hielo y empuja al hombre al borde de una terraza.
Llegan Hans y los demás.
Llegan Hans y los demás.
¡Reyna Elsa!
¡No seáis el monstruo que temen que seáis!
No seáis el monstruo que temen que seáis.
Elsa deja de empujar.
Elsa deja de empujar.
El otro hombre del duque la apunta con la ballesta.
Hans corre hacia él y desvía el disparo.
Hans corre hacia él y desvía el disparo.
La flecha rompe una gran lámpara que cae junto a Elsa.
La imagen funde a negro.
Elsa despierta tumbada en una habitación en penumbra.
Mira alrededor.
Está en una celda.
Se destapa y se incorpora en un banco de piedra.
Corre hacia una ventana.
Está encadenada y con las manos cubiertas por unos capuchones de hierro.
Mira por la ventana.
Fuera hay barcos atrapados en el mar helado.
Oh, no. ¿Qué he hecho?
Hans entra en la celda.
¿Por qué me has traído aquí?
No podía permitir que os mataran.
Pero yo soy un peligro para Arendelle.
Ve a por Ana.
Ana no ha regresado aún.
Os ruego que despedáis.
Que tengáis el invierno.
Devolved el verano.
Por favor.
No lo ves.
No puedo.
Él queda pensativo.
Diles que me dejen marchar. Es necesario.
Haré lo que esté en mi mano.
Se va.
Elsa mira cómo se congelan los capuchones de sus manos.
Fuera, Kristoff cabalga a toda velocidad sobre Sven.
Lleva a Ana desmayada en brazos.
Olaf va junto a ellos deslizándose por la nieve.
Resiste, Ana.
¡Vamos, más rápido!
Se acercan a Arendelle.
Olaf salta por una rampa.
¡Vamos ya!
¡Nos vemos en el castillo!
¡Que no te vea nadie, Olaf!
¡Vale!
Entra en el pueblo.
¡Hola!
Kristoff galopa hacia el castillo.
¡Vamos!
Unos guardias reparan en él.
¡La princesa Ana!
Kristoff para ante el castillo.
¡Vamos!
Desmonta.
Lleva a Ana en brazos hacia la puerta.
Me prometes que te cuidarás.
No te preocupes por mí.
¡Ana!
¡Los teníos tan embustiados!
¡Princesa!
¡Abrigadla y traed al príncipe Hans de inmediato!
Enseguida. Gracias.
¡Gracias!
¡Hazla bien!
¡Pobrecita!
¡Estás aterida!
¡Vamos a ver!
La puerta se cierra.
Kristoff y Sven quedan fuera.
Kristoff acaricia al reno y se aleja.
Sven mira hacia la puerta.
En un salón del castillo.
Buscaré de nuevo a la princesa Ana.
No podéis volver a ponernos en peligro.
Si llegara a pasarle algo...
Si llegara a pasarle algo a la princesa,
sois lo único que le quedaría a Arendelle.
Los sirvientes entran con Ana.
Está aquí.
¡Príncipe Hans!
¡Ana!
Estás congelada.
Hans, tienes que besarme.
¡Ahora!
¡Ahora!
Un poco de intimidad para la parejita.
¿Qué ha pasado ahí fuera?
Elsa me atacó con sus poderes.
Dijiste que nunca te haría daño.
Me equivoqué.
¡Ana!
La tumba en un sofá.
Congeló mi corazón.
Y solo un acto de amor verdadero podrá salvarme.
¿Un beso de amor verdadero?
Le acaricia la cara.
Una gran chimenea.
La chimenea está encendida junto a ellos.
Hans acerca sus labios a los de Ana.
Se detiene.
Oh, Ana.
Si hubiera alguien por ahí que te amara de verdad.
¿Qué?
Él se aleja.
Ah.
Tú...
Tú dijiste que me amabas.
Al ser el décimo tercero en la línea de sucesión de mi reino,
no tenía opciones si no era accediendo a otro trono por casamiento.
Pero, ¿de qué estás hablando?
Como heredera, era preferible Elsa.
Por supuesto, aunque ella era totalmente inalcanzable.
Pero tú buscabas el amor con tanto ahínco que accediste a casarte conmigo sin más.
Apaga la chimenea.
Supuse que, después de casarnos, habría que eliminar a Elsa.
¡Hans!
¡No!
Pero ella se sentenció solita.
Y tú, como una tonta, corriste tras ella.
Lo único que queda ahora es asesinarla y recuperar el verano.
No eres rival para Elsa.
No.
Tú no eres rival para Elsa.
Yo, por otro lado, soy el héroe que conseguirá salvar a Arendelle de la destrucción.
No te saltarás con la tuya.
Oh.
Creo que ya lo he hecho.
Se va.
Ana intenta abrir la puerta, pero está cerrada.
Por favor, que alguien me ayude.
Se le pone el pelo completamente blanco.
Por favor.
Por favor.
Weselton está en un salón.
Cada minuto que pasa hace más frío.
Si no hacemos algo, moriremos congelados.
¡Principe Hans!
La princesa Ana ha muerto.
¿Qué?
¡Imposible!
¿Pero qué le ha pasado?
Hans se sienta cabizbajo.
Fue asesinada por la Reina Elsa.
¡No!
Su propia hermana.
Pronunciamos nuestros votos matrimoniales.
antes de que muriera entre mis brazos.
Ya no cabe ninguna duda.
La reina Elsa es un monstruo y corremos grave peligro.
Príncipe Hans, Arendelle depende de vos.
Con gran pesar, acuso a la reina Elsa de Arendelle de alta traición
y la condeno a muerte.
En su celda, Elsa mira por la ventana.
Las paredes y las protecciones de sus manos se congelan.
Tira de las cadenas y mira hacia la puerta.
¡Rápido! ¡Es peligroso!
¡Moveos rápido y con determinación!
¡No se abre!
¡Está congelada! ¡Dale que se abre!
La pared exterior de la celda se derrumba.
Hans entra y mira furioso.
Los capuchones de las manos de Elsa están abiertos.
Ella no está.
Kristoff y Sven caminan por una montaña.
El reno para.
Se da la vuelta y mira cabizbajo hacia Arendelle.
Corre hacia Kristoff y le corta el paso.
¿Qué pasa, amigo?
¡Eh, cuidado! ¿Qué te ocurre?
¡No te entiendo cuando me hablas así!
¡Ah! ¡Quieto! ¡Bájame!
Sven lo tira al suelo.
¡No, Sven! ¡No vamos a perder!
¡Está con su amor verdadero!
Sven gesticula incrédulo.
Llega una ventisca. Miran hacia Arendelle.
¿Pero qué?
Hay un remolino de nieve sobre el castillo.
¡Ana!
Él y Sven corren hacia la ciudad.
¡Ah!
¡Ah!
¡Ah!
¡Ah!
¡Ah!
¡Ah!
¡Ah!
¡Ah!
¡Vamos!
¡Vamos!
En el castillo, Ana tirita acurrucada en el suelo del salón.
En el castillo, Ana tirita acurrucada en el suelo del salón.
El techo se congela poco a poco.
El techo se congela poco a poco.
Los picaportes de la puerta se mueven.
Los picaportes de la puerta se mueven.
¡Ayuda!
Olaf abre la puerta.
Olaf abre la puerta.
¡Ah! ¡Ana!
¡Oh, no!
Olaf corre y tira leña en la chimenea.
Olaf corre y tira leña en la chimenea.
Uno de sus bracitos de madera cae dentro.
Uno de sus bracitos de madera cae dentro.
Se lo vuelve a poner. Enciende la chimenea.
Se lo vuelve a poner. Enciende la chimenea.
¡Olaf!
¡Olaf! ¡Apártate de ahí!
¡Qué fuerte! Así que esto es el calor.
¡Qué fuerte! Así que esto es el calor.
Es una pasada. ¡Oh! Pero no se toca.
Levanta a Ana.
Levanta a Ana.
La lleva ante el fuego.
Ana, ¿dónde está Hans?
¿Qué pasó con el beso?
Olaf, me equivoqué con él.
No era amor verdadero.
Pero vinimos corriendo hasta aquí.
Por favor, Olaf, no puedes quedarte.
Te... te retirás.
No me iré hasta que encontremos otro acto de amor verdadero con que salvarte.
No tendrás alguna idea por ahí, ¿verdad?
Ni tan siquiera sé qué es el amor.
Tranquila. Yo lo sé.
El amor es...
Anteponer las necesidades del otro a las tuyas.
Anteponer las necesidades del otro a las tuyas.
No sé, por ejemplo, cuando Kristoff te trajo hasta Hans y se marchó para siempre.
No sé, por ejemplo, cuando Kristoff te trajo hasta Hans y se marchó para siempre.
¿Kristoff... me ama?
¿Kristoff... me ama?
Caramba, ¿no es verdad que no tienes ni la menor idea de lo que es el amor?
Caramba, ¿no es verdad que no tienes ni la menor idea de lo que es el amor?
Olaf, te derrites.
Hay personas por las que merece la pena.
Ella sonríe.
A él se le deforma la cara.
Pero no tiene por qué ser ahora mismo.
Pero no tiene por qué ser ahora mismo.
Corre a la ventana.
Tranquila, ya voy yo.
Corre a la ventana.
Vamos a salir de este...
Anda, quieta. Hay algo que...
Mira a lo lejos.
¡Son Kristoff y Sven!
¡Vienen hacia acá otra vez!
¿En serio?
Y tanto. Avanzan súper rápido.
Quizá me equivoqué y Kristoff no te ama tanto como para renunciar a ti.
Ayúdame a levantarme, por favor.
Ayúdame a levantarme, por favor.
No, no, no. Sigue junto al fuego y conserva el calorcito.
Tengo que llegar hasta Kristoff.
Ya, ya sé por qué.
Ahí viene tu acto de amor verdadero.
Cabalgando por los fiordos como un rey de los renos valeroso y maloliente.
Cabalgando por los fiordos como un rey de los renos valeroso y maloliente.
¡Vamos!
El techo se congela.
¡Cuidado!
Corren por un pasillo, huyendo de los cristales de hielo que se forman en las paredes.
Corren por un pasillo, huyendo de los cristales de hielo que se forman en las paredes.
El hielo les corta el paso.
¡Vamos por aquí!
¡Estamos atrapados!
Se hiela una ventana junto a ellos.
Se hiela una ventana junto a ellos.
Elsa corre en medio de una fuerte ventisca sobre el mar congelado.
Elsa corre en medio de una fuerte ventisca sobre el mar congelado.
Mira tensa alrededor.
En el castillo, Olaf abre la ventana.
En el castillo, Olaf abre la ventana.
Están por encima de varios tejados cubiertos de nieve.
Están por encima de varios tejados cubiertos de nieve.
¡Deslízate, Anna!
Se lanzan sobre los tejados.
Olaf se convierte en una gran bola de nieve.
¡Lo hemos conseguido!
¡Lo hemos conseguido!
¡Corre, corre, corre!
Olaf se desprende de la nieve.
Corren.
Kristoff cabalga sobre Sven a toda velocidad.
Avanzan sobre el mar congelado lleno de barcos atrapados en el hielo.
Avanzan sobre el mar congelado lleno de barcos atrapados en el hielo.
Se internan en la ventisca.
¡Más rápido, amiguitos!
¡Más rápido, amiguitos!
¡Kristoff!
Anna y Olaf caminan sobre el mar helado.
Anna y Olaf caminan sobre el mar helado.
¡Sigue avanzando!
El viento se lleva a Olaf.
¡Kristoff!
La cámara vuela sobre la ventisca que azota el mar helado.
La cámara vuela sobre la ventisca que azota el mar helado.
Kristoff galopa sobre una placa de hielo que se resquebraja.
La ventisca inclina un gran barco que está junto a Anna.
La ventisca inclina un gran barco que está junto a Anna.
La ventisca inclina un gran barco que está junto a Anna.
Она mira como se le convierten las manos en hielo.
¡No!
Cristóbal esquiva a un barco que vuelca junto a él.
El hielo se resquebraja.
Se rompe en pedazos.
Sven da un salto.
Cristóbal cae al suelo.
El reno se hunde en el agua.
¡Sven! ¡Sven!
Sven sale del agua.
¡Un buen chico!
Cristóbal se va corriendo.
Ana camina tambaleándose en medio de la ventisca de nieve.
¡Cristóbal!
¡Cristóbal!
¡Ana! ¡Ana!
Corre hacia la voz.
Hans se acerca a Elsa.
¡Elsa!
¡Ya no puedes escapar!
Están rodeados por la ventisca.
¡Tú solo cuida de mi hermana!
¿Tu hermana?
Volvió de la montaña débil y helada.
Dijo que le habías congelado el corazón.
¡No!
Intenté salvarla, pero ya era muy tarde.
Tenía la piel de hielo y se le puso el pelo blanco.
¡Tu hermana está muerta!
¡Por tu culpa!
¡No!
Elsa cae de rodillas.
La ventisca se detiene.
Los copos de nieve quedan inmóviles en el aire.
El duque Wesselton y otros miran desde una terraza del castillo.
Ana repara en Cristóbal, que está lejos de ella.
¡Cristóbal!
¡Ana!
Corre hacia la joven.
Ella camina con dificultad.
Ana repara en Hans, que se acerca a Elsa con una espada en la boca.
Elsa se acerca a Elsa con una espada en la boca.
Elsa se acerca a Elsa con una espada en la mano.
¡Elsa!
Va hacia ellos.
Hans amenaza con su espada a Elsa, que está arrodillada de espaldas a él.
Ana llega y se pone entre los dos.
¡No!
Ana se convierte en hielo.
Hans la golpea con la espada.
La espada se rompe.
Hans salta por los aires.
Elsa gira hacia su hermana.
¡Ana!
¡No!
¡Ana!
¡No!
¡No!
¡Por favor, no!
Acaricia la cara de hielo de Ana.
La abraza.
Kristoff y Olaf están junto a ellos.
¡Ana!
Llega Sven.
Todos miran atónitos a Ana, convertida en estatua de hielo.
Ana se descongela poco a poco.
Está viva.
¡Ana!
Se abrazan.
¡Oh, Elsa!
Ana, te has sacrificado por mí.
¡Te quiero!
Solo un acto de amor verdadero puede descongelar un corazón helado.
¿El amor descongela?
¿El amor?
¡Pues claro!
¡Elsa!
¡El amor!
Elsa mueve los brazos.
El hielo y la nieve se deshacen en miles de partículas azules que se elevan en el aire.
Ana y los demás quedan sobre la cubierta de un barco que emerge de las aguas.
El hielo y la nieve se deshacen en todo Arendelle.
Los ciudadanos miran boquiabiertos
Los últimos restos de nieve desaparecen de los tejados.
Elsa mueve los brazos.
Todas las partículas de hielo azul se juntan en el cielo,
creando una estrella que desaparece.
Sabía que podrías.
El día de hoy es el mejor día de mi vida.
Y probablemente el último.
Hola.
Un momento, Narizota.
Elsa crea una pequeña nube sobre él.
¡Mi propia nevada! ¡Personal!
Miran a Hans que despierta.
Kristoff va hacia él, pero Anna lo detiene.
Ella se acerca al príncipe.
¿Anna?
Pero... ¡Sitelo, el corazón!
Aquí el único corazón el adoquea, y es el tuyo.
Le da un puñetazo.
Él cae al agua.
¡Por favor!
Elsa y Anna se abrazan.
Sven empuja a Kristoff con el hocico.
Anna mira sonriente al joven.
Varios barcos se alejan de Arendelle.
Meten a Hans en la celda de un barco.
Voy a repatriar a ese sinvergüenza.
A ver qué opina su señor.
¿Puedo ver a los dos hermanos mayores de su comportamiento?
Arendelle se lo agradece.
¡Esto es inaceptable!
¡Soy una víctima del terror!
¡Estoy truncatizado!
¡Ay! ¡Mi cuello!
¿Podría ver a un médico?
¡Sí!
¡No!
¡Y exijo ver a la reina!
Pues veréis, ella misma me ha dado un mensaje.
Arendelle, de ahora en adelante, interrumpirá toda clase de actividad comercial con Whistletown.
¡Whistletown! ¡Es Whistletown!
¡Vamos!
¡Vamos, vamos, vamos! ¡Corre, corre, corre!
¡Vamos!
¡Vale, vale! ¡Ya voy!
¡Poste!
Perdona.
¡Vale, vale!
Ya estamos.
Ana le quita una venda de los ojos.
Te debía un trineo.
Sven posa junto a un trineo.
¿Esto es en serio?
Y es el último modelo.
No, no puedo aceptarlo.
No se admiten cambios ni devoluciones.
Ordenes de la reina.
Te ha nombrado proveedor oficial de hielo del reino de Arendelle.
¿Qué? Eso no existe.
Claro que existe.
Y hasta tiene un portavasos.
¿Te gusta?
¿Gustarme? ¡Me encanta!
Ahora mismo hasta te besaría.
Querría, me gustaría.
¿Podría? ¿Ambos?
A ver, ¿puedo?
¿Pero qué digo?
Ella le besa.
Podemos.
Se besan en los labios.
¡Es verano!
Olaf se acerca a unas flores junto al trineo.
¡Hola!
Huele las flores.
Estornuda y su nariz sale disparada.
Sven se la come.
Olaf queda triste.
Sven le pone la zanahoria.
Olaf lo abraza.
Elsa está en el patio del castillo.
¿Preparados?
¡Vamos!
Elsa pisa fuerte y el suelo se congela.
La gente mira boquiabierta.
La reina congela dos fuentes.
Lanza un rayo al aire y nieva sobre el patio.
¡Me encanta!
Varias personas patinan sobre el hielo.
Anna se acerca a Elsa resbalando.
Me gustan las puertas abiertas.
No volveremos a cerrarlas.
Crea cuchillas de patín en las botas de Anna.
Elsa, son preciosos, pero no tengo ni idea de...
¡Venga ya!
¡A prenderlas!
Patinan.
¡Cuidado!
¡Reno patinando!
¡No lo tengo!
¡No lo tengo!
¡No lo tengo!
¡Venga, Olaf!
¡Empújalo!
¡Desliza!
¡Quítate y desliza!
¡Venga!
¡Venga!
Esa es Anna.
Kristoff y Sven se deslizan por el hielo.
La imagen funde a negro.
Dirigida por Chris Bach y Jennifer Lee.
Guión audiodescriptivo en sistema Odesk.
Escrito y sonorizado en Aristia Producciones.
Capítulos por la comunidad c Heatherl.
Solor Adidas.
Nos vemos en 30 minutos.
¿Qué pasó,
Jugajuda?
Lejanía me haces pie, ya puedo respirar
Lo sé, a todo renuncié, pero al fin me siento en paz
Libre soy, libre soy, no puedo ocultarlo más
Libre soy, libre soy, libertad sin vuelta atrás
Y finge así, me quedo aquí
Libre soy, libre soy, el frío es parte también de mí
Fuerte, fría, escogí esta vida
No me sigas, atrás está el pasado
No me sigas, atrás está el pasado
Lleve loco
Libre soy, libre soy, no puedo ocultarlo más
Libre soy, libre soy, libertad sin vuelta atrás
Y finge así, me quedo aquí
Libre soy, libre soy, el frío es parte también de mí
Libre soy, libre soy, no puedo ocultarlo más
Libre soy, libre soy, el frío es parte también de mí
Y siento que se abrió la puerta hacia el amor
La puerta hacia el amor
Se abrió, se abrió la puerta hacia el amor
¿Te has dado cuenta?
Nos gusta la misma música
Somos los dos iguales un poco saliedrosos
Somos los dos iguales un poco saliedrosos
¡Gracias!
¡Gracias!
¡Gracias!
¡Gracias!
¡Gracias!
¡Gracias!
¡Gracias!
¡Gracias!
¡Gracias!
¡Gracias!
¡Gracias!
¡Gracias!